Estas esponjas se utilizan para biopsias muy pequeñas y para prevenir que estas se pierdan durante el proceso. Están fabricadas con una espuma especial que permite tener el más óptimo flujo de reactivos. Las muestras de biopsias se colocan entre dos esponjas para luego ser acomodadas en capsulas de tejido o en casetes de tapas metálicas o de plástico. Estas esponjas resisten a temperaturas entre -40°c y + 121°c.